1ro de Mayo : Día del Trabajador

 El Día del Trabajador es en realidad un día de huelga o día festivo, pagado por las empresas que, en general, discurre pacíficamente en miles de ciudades del mundo.


Sin embargo, en sus orígenes fue una jornada bastante tumultuosa.

En 1884, la Federación Americana del Trabajo se impuso la meta de pedir la jornada de ocho horas, y escogió el 1 de Mayo de 1886 como la fecha de inicio de esa reivindicación. En esos años, en Occidente había jornadas de 10 y 12 horas diarias.







Paradójicamente, en EEUU no se celebra ese día sino el primer lunes de septiembre, el Labour Day. 


El periodista Adolf Fischer,  redactor del Arbeiter Zeitung, corrió a su periódico donde redactó una proclama (que luego se utilizaría como principal prueba acusatoria en el juicio que le llevó a la horca) imprimiendo 25 000 panfletos. La proclama decía:

Workers: the class war has begun. Yesterday, in front of the McCormick factory, the workers were shot. His blood calls revenge!


Who can doubt as jackals who govern us are working avid blood? But workers are not a flock of sheep. Al white terror respond with red terror! It is better to die than to misery.


If workers are shot, respond so that the masters remember it for long.


It is the need that we cry to arms !.


Yesterday, women and children of the poor mourned their husbands and fathers shot, while in the palaces of the rich expensive wine glasses filled and drank to the health of the bandits of order …


Dry your tears those who suffer!


Have courage, slaves! Arise !

Trabajadores: la guerra de clases ha comenzado. Ayer, frente a la fábrica McCormik, se fusiló a los obreros. ¡Su sangre pide venganza!


¿Quién podrá dudar ya que los chacales que nos gobiernan están ávidos de sangre trabajadora? Pero los trabajadores no son un rebaño de carneros. ¡Al terror blanco respondamos con el terror rojo! Es preferible la muerte que la miseria.


Si se fusila a los trabajadores, respondamos de tal manera que los amos lo recuerden por mucho tiempo.


Es la necesidad lo que nos hace gritar: ¡A las armas!.


Ayer, las mujeres y los hijos de los pobres lloraban a sus maridos y a sus padres fusilados, en tanto que en los palacios de los ricos se llenaban vasos de vino costosos y se bebía a la salud de los bandidos del orden…


¡Secad vuestras lágrimas, los que sufrís!


¡Tened coraje, esclavos! ¡Levantaos!

La proclama terminaba convocando un acto de protesta para el día siguiente, el cuatro, a las cuatro de la tarde, en la plaza Haymarket. Se consiguió un permiso del alcalde Harrison para hacer un acto a las 19.30 en el parque Haymarket. Los hechos que allí sucedieron son conocidos como la Revuelta de Haymarket.